Un nuevo y nutritivo taller de constelaciones, donde explorar el lugar que ocupamos en nuestro sistema de origen, para poder soltar aquello que nos pesa y tomar lo que nos fortalece.

Por ejemplo, si nuestro primer vínculo con la madre está dañado, reclamamos a nuestra pareja aquello que no tuvimos y necesitábamos en ese momento, convirtiéndose en una relación dependiente, olvidándonos de nosotros mismos y permitiendo, a veces, que nos hagan daño.

Es importante, reconocer nuestra herida infantil, sanarla y así dejar de culpar a los padres y por extensión a las parejas o al mundo entero. De esta forma, tomamos responsabilidad y asumimos las consecuencias de nuestros actos.

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