• Terapia de contención. Lola Rosa

Terapia de contención

La terapia

¿A qué llamamos vínculo?

A la unión que se establece con la madre en el momento del nacimiento y durante los primeros años de vida.

Esta primera unión marcará de forma indeleble todas las uniones (vínculos) que el niño, y después el adulto, establezca el resto de su vida. Así el vínculo con la madre y más adelante con el padre, el grupo familiar, en el colegio, los amigos, el trabajo, la pareja, tendrán la calidad de aquella primera unión.

¿Qué afecta al vínculo?

Embarazos no deseados, cesáreas, partos difíciles, separaciones tempranas de la madre y también del padre, hospitalizaciones, enfermedades, traslados de ciudad o país, sobre todo durante los tres primeros años de vida.

¿Cómo lo afecta?

Así lo describe una madre: “Es como si hubiera una barrera entre mi hija y yo, sé que la quiero y que me quiere, pero hay como un fastidio, un no fiarse, algo que nos impide confiar y entregarnos plenamente.

Es algo que separa, algo que falta y que físicamente lo sentimos como rechazo”

¿Cuáles son los síntomas de un trastorno de vinculación en un niño?

Agresividad, miedos, inseguridad, hiperactividad o excesiva tranquilidad, inadaptación, alteraciones del sueño, problemas alimentarios, enuresis, etc.

¿Cuáles son los síntomas de un trastorno de vinculación en un adulto?

Dificultades en las relaciones (excesivamente estrechas o excesivamente frías, de no compromiso), aislamiento, inseguridad, falta de voluntad, inadaptación, rigidez, depresión, angustia, adicciones, dificultad para desarrollar las capacidades personales y diferentes alteraciones físicas. Amor y rabia siempre de la mano.

¿Qué es la terapia de contención o abrazo de vinculación?

Es la terapia que teniendo en cuenta el orden sistémico (Bert Hellinger) busca restablecer el vínculo entre dos personas del mismo grupo familiar cuando está dañado.

¿Cuáles son los objetivos de la terapia?

Restaurar el vínculo dañado acompañando al otro el tiempo que sea necesario para que puedan sentirse y renovar el amor mutuo, a veces con un abrazo, otras con un suave contacto, dependiendo de la necesidad, con el firme propósito de acompañar.

¿Qué se consigue?

  • Confrontación emocional
  • Aceptación de la agresividad
  • Aprender a gestionar conflictos
  • Adquirir seguridad (se puede confiar)

De esta manera, se rompen conductas ambivalentes de amor/odio entre padres e hijos, entre hermanos, entre cónyuges. Se aprende a no almacenar y superar rápidamente situaciones de conflicto. La imagen sería la de una balanza con sus dos platillos. En uno el amor y en otro la rabia. Se trata de no poner más y más peso en la rabia, descargando rápidamente y equilibrando de esta manera el platillo del amor.

Quiéreme aunque esté sucio, por que si estuviera limpio todos me querrían.

Fiódor Dostoyevski

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